Jesús habla en el contexto de una fiesta religiosa.
Precisamente en este contexto no expone un programa suyo sino desde el sentido de su misión. El es el Enviado de Dios.
Sabe que sus palabras son veraces y no tiene miedo. Habla abiertamente.
La obra de D. Juan Fuster responde a este Evangelio. Él realiza este sueño sin miedo a pesar de las dificultades.
¿Cómo descubrir hoy ese “hablar abiertamente” del cristiano apasionado que fue D. Juan? ¿Cómo hoy sabremos que somos continuadores de su verdadero espíritu? ¿Cómo sabremos que caminamos por el camino correcto y hacia el futuro que pensó D. Juan?
Si “hablamos abiertamente“. Si proclamamos la realidad profunda de esta institución. Creemos en Dios como fuente de Vida para nuestros alumnos. Creemos en la fuente de virtudes que es Jesucristo. Le tenemos como modelo de hombre para mostrarlo a quienes aquí acudan. No creemos en la persona encerrada en pura visión material del mundo sino de una persona abierta, desde su espíritu, al misterio de la vida. Misterio de la vida en la que se manifiesta Dios dignificando al hombre, no relativizándolo.
Hablar abiertamente es no avergonzarnos de nuestro ideario, que propone la educación en valores cristianos de acuerdo con la fe de la Iglesia Católica, y presentarlo sin miedo y desde la libertad, que siempre va unida a la verdad. Recordemos que la libertad sin responsabilidad es arbitrariedad, y nosotros somos responsables de la educación según un modelo concreto: Jesucristo y su Iglesia.
Cumpliremos nuestra misión si somos coherentes hasta las últimas consecuencias con lo que creemos. Creemos en la familia, en cada una de las familias que están detrás de los rostros de nuestros alumnos. Creemos y defendemos a los padres que quieren educar a sus hijos según sus propias convicciones y que llaman a las puertas de nuestro colegio. Creemos que nuestra identidad es reclamos para muchos, porque Jesucristo hoy sigue siéndolo. Somos signo de la Iglesia que llama a todos sin excluir a nadie.
Soy testigo de que vosotros, queridos alumnos, buscáis y tenéis sed de verdad. La palabra de Jesús es veraz. Él es la verdad y la vida. Acudís a Él buscando razón y sentido a vuestra vida. Queréis experimentar su amor y su perdón que siempre es fuente de nuevas oportunidades, de nuevos caminos que son futuro. No tengáis miedo de decir a vuestros amigos que en vuestro colegio acudís a la Eucaristía, que confesáis vuestros pecados, que conocéis cada día más a Jesús. Jesús es el amigo que nunca falla.
Podemos experimentar la dificultad en vivir nuestro ideario. Es difícil porque es valioso. Precisamente por eso hoy acudimos a la Eucaristía como quien acude a una fuente por agua. Jesucristo es una fuente inagotable de sentido y de vida. D. Juan desde el cielo ora por nosotros. Sigamos adelante y sin miedo. Que la Santísima Virgen María, madre de Dios y madre nuestra nos acompañe y nos muestre a Jesús, el fruto bendito de su vientre. Amén.